The Allman Brothers Band – Punto y final a la etapa más larga del grupo

Publicado el 28/10/2014 | por Pedro Losada | Opinión

45 años para una banda tan mítica y con tanta solera no son nada. Se pasa en un suspiro. 45 años que suponen una densa y profunda carrera por la cual la banda de los hermanos Allman ha tenido que capear contra viento y marea en diferentes épocas; fallecimiento de miembros, cambios constantes dentro de su formación, y así hasta llegar a consolidarse como un icono dentro del rock americano.

The Allman Brothers Band tampoco es una banda fácil de catalogar dentro de un estilo, pues si hay algo que han conseguido ellos mismos es que nunca se debieran más que a hacer música. Eso sí, bajo la influencia del blues, un estilo que empezó a predominar por delante de todos en la época de los años 90, justo cuando volvieron tras un breve descanso con nuevos valores. Desde entonces, han hecho el mayor recorrido de su historia, con 25 años activos, a lo largo de los cuales los miembros han vuelto a entrar o a salir, pero durante el que nunca perdieron ni las ganas ni la fuerza de seguir saliendo a los escenarios. Estos son los 25 años que devolvieron la credibilidad a la banda, aunque la venta de discos no acompañase, si haciéndolo sus resultados en directo. Vinieron a Europa a principios de los 90, pero nunca llegaron a pisar suelo español.

Oí comentar que era un secreto a voces el hecho de que Gregg Allman y Dickey Betts se quería reunir una vez más para intentar sacar a flore el sueño de Duane Allman. Se conmemoraría el vigésimo aniversario de la salida de su primer álbum. Gregg Allman empezaría hablar sobre su hermano, dedicándole unas líneas en el libro que editó junto a la caja Dreams en el 1989. También al añorado Bery Oakley, bajista que fallecía un año después de Duane y que dejó la banda bastante tocada por aquel entonces. Dreams podría sonar a excusa para poder volver a ver a la banda sobre los escenarios, pero la nueva apuesta no quedaba allí. El gran Betts traería de su banda en solitario una gran nueva figura dentro del blues, Warren Haynes, pupilo del músico David Allan Coe, el cual tenía una técnica que llegaría a asombrar y, al mismo tiempo, acercar al grupo el espíritu de Duane allman.

Entraría el bajista Allen Woody, un portentoso de las cuatro cuerdas de técnica muy rockera. No se recordaba tal virtuosismo dentro del grupo desde Berry Oakley. En esta nueva época volvería otro pilar fundamental dentro de la música de los Allman: Jaimoe, el batería. Por aquel entonces se rumoreaba que sería Matt Abts el nuevo batería de la banda de los Allman, pero al final el propio Gregg decidió llamar a Jaimoe. La banda no tardaría en seguir su legado discográfico con la inminente salida en el 1990 de Seven turns, regreso que sería un gran triunfo tanto en critica como en ventas. Al mismo tiempo la banda empezaría de nuevo a cambiar miembros dentro de su seno, dejandola el teclista Neel, el cual habría coescrito la canción “Maybell”, tema que saldría en el álbum Hittin the Note, último álbum en estudio de la banda y editado en el 2003.

No todos los acontecimientos de esta nueva etapa tendrían un sabor dulce para la banda, pues la marcha de Neel no sería el único bache que se encontrar en el camino. La entrada como manager impuesto por la propia casa discográfica sería una de las cosas que el grupo vería con malos ojos, y es que no se llegaban a fiar del todo de este hombre. Mirando su curriculum vitae sería muy fácil de aconsejar pero, al mismo tiempo, no llegaría a encontrar la orna del zapato para encontrar el rumbo necesario que requería la banda por aquel entonces. Danny Goldberg (Led Zeppelin, Bonnie Raitt,…).

La banda volvería al viejo continente para presentar el álbum pero, por desgracia, ni una de sus fechas caería en la península ibérica. En 1991 el grupo se reforzaría con la llegada de un percusionista del grupo de jazz  Spyro Gura: Marc Quiñones, un joven talentoso que reforzaría la base rítmica. Ese mismo año se meterían en estudio para grabar la continuación de Seven Turns.  Este llevaría el nombre de Shades of two worlds, un disco con un gran tema, “End of the Line”, llegando a ser el único single del álbum, o la revisión de un clásico escrito por el maestro Robert Johnson, “Come on in my kitchen”.

Shades of two worlds suena mucho mejor que su antecesor. El público lo llego a aclamar como otra gran obra, pero las ventas no acompañaron, siendo este su primer fracaso a nivel de ventas dentro de su nueva andadura, que lejos estaba de terminar.,Todo lo contrario. El grupo se reforzaría a cada paso o decisión que tomarían. Buscarían una nueva casa donde establecerse para hacer sus conciertos, dando con el The Bacon Theater, ubicada en la gran avenida de Broadway en New York. Aquí grabarían varias sesiones, las cuales aparecerían resumidas en dos álbumes, And evening whit the Allman Brothers Band, y que saldrían en diferentes fechas. Hasta que en 1994 deciden que es la hora de sacar un nuevo álbum de estudio. Where it all begin les trajo la tranquilidad económica, pues sería un álbum con mejor respuesta comercial que su antecesor. Por otro lado, este sería el último disco con el guitarrista Dickey Betts, legendario miembro fundador.

AL1

El álbum incluyó una canción que sería baluarte dentro de la carrera musical del guitarrista Warren Haynes, “Soulshine”, amén de un formidable comienzo con el tema titulado “All nigth train”. El disco es, sin duda, el más flojo de los tres que grabarían en la década de los noventa. Y además, por aquel entonces, entre Gregg y Dickey se estaban abriendo una gran grieta, llegando a dejar el futuro de la banda pendiendo de un hilo muy fino y fácil de cortar.

En 1996, dos componentes más decidieron dejar la disciplina de la banda, Warren Haynes y Allen Woody, cansados del panorama tan negro que se estaba formando alrededor y dentro del seno de la banda. Ambos decidieron abandonar para dedicarse en exclusiva a un grupo que montarían junto a un antiguo amigo de Warren, el batería Matt Abts. Hablo de un trío que fundarían como gran propuesta de llevar el blues hasta sus límites, Gov’t Mule. Gregg Allman tuvo que sortear toda esta borrasca, para lo que contrataría los servicios del bajista Oteil Burbridge, y del guitarrista Jack Pearson.

En 1999, Dickey Betts decide dejar a su banda madre, eso sí, con una denuncia por los derechos del nombre de la banda, la cual llego a enfrentar a los dos músicos en un juzgado. Evidentemente, Gregg Alman pudo seguir con la banda y Dickey Betts nunca más ha vuelto a verse con sus hermanos, ni tan siquiera el día de la entrega de los galardones que se le entregarían por su larga trayectoria o el 40 aniversario con el que The Allman Brothers Band llego a celebrar por todo lo alto con multitud de músicos invitados como Eric Clapton, el recién fallecido Johnny Winter, o Buddy Guy entre otros. Para cubrir su puesto, el batería Butch Trucks llamaría a su sobrino Derek, el cual se ganaría el puesto inmediatamente. La máquina de los Allman Brothers volvería a sonar.

Jack Pearson sería un guitarrista poco nombrado dentro de la historia de los Allman. Por un lado, ser el compañero de Dickey Betts en los años más duros que llegó a tener la banda, y por otro, verse oscurecido por la sombra de un gran talento como fue Derek. Su paso sóloduraría unos años, justamente hasta el 2000. Tras la trágica muerte de Allen Woody, Warren Haynes rinde un conmemorativo homenaje donde faltarían varios miembros de la banda de los Allman. Fue una época muy dura para el guitarrista, al cual se le pasaría por la cabeza dejar Gov’t Mule tras la muerte de su hermano. Por suerte, no fue así, pero si volvió a reunirse con la banda de los hermanos Allman, reuniéndose con ellos la primavera del 2001 para los conciertos del Beacon Theater. Con la llegada de Warren Haynes, la banda volvería a reencontrarse con uno de los pilares que recondujeron su estilo musical en esta nueva etapa.

En el 2003 la banda entra por última vez a un estudio de grabación para dejar sellado su gran obra Hittin the Note, un gran álbum que recogería varias canciones que la banda habría estado tocando durante la década de los 90, como la ya mencionada “Maydell”. También una nueva visión del tema que Gov’t Mule reproduciría en su primer álbum, “Rockin’ horse”. En él se echaría de menos el rock-country que Dickey Betts imprimía como seña de identidad. Con el éxito del álbum, un año después se vería editado de forma oficial One way out: Live at the Beacon Theater.

En esta década hemos visto como celebraban el 40 aniversario, y cómo, 5 años después, sus dos guitarristas deciden poner punto y final a su trayecto. Hoy, esta noche. The Allman Brothers Band ponen punto y final a sus 25 años de una etapa que comenzó en 1989.

¿Es el final de la banda? No se sabe a ciencia cierta. Los rumores de posibles sustitutos siempre han estado ahí, como la incorporación de Devon Allman, u otro imposible, el regreso de Dickey Betts. Lo que sí es cierto es que esta noche tendrá lugar un concierto que nadie que ame a la música de los Allman brothers habría querido perderse. También es el concierto que un fan de los Allman Brothers nunca hubiera deseado que tuviera lugar.

Sobre el autor

Admirador de los Allman Brothers, me gustan todos los estilos musicales que nacen de las raíces del Blues, Rock, Jazz, Soul... Admirador del séptima arte de toda la vida. También se me puede leer en mi blog, Blogsada

Publicidad

2 Respuestas a The Allman Brothers Band – Punto y final a la etapa más larga del grupo

  1. Il Cavaliere dijo:

    Bravo, bravissimo !!!

    Plas, plas, plas !!!

    Te hago la ola y lo que haga falta, muchacho. Has escrito un maravilloso texto que se lee a leguas está escrito con el corazón, que no hay nada más acertado ni emocionante que hablar desde lo que te dicta el músculo del amor.

    Has recogido la grandeza de esta banda irrepetible en todos los sentidos de una manera sensacional. Nada es eterno, Hittin´ The Note parece ser que va a ser el último (y maravilloso) episodio de su carrera y prefiero que sea así y que no haya más Allman Bros tampoco en directo. Dickey Betts fue la gloria pero todo tiene su fin y Warren y Derek deben seguir también con sus respectivos caminos. Benditos Duane en el cielo y Gregg en la tierra. La huella que dejaron todos estos señores está bien como está. No más mercenarios y fin de la historia para esta banda cuyo legado ya es inmortal.

    Un abrazo grande Pedrito

    Otro para vos, GF

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *