JOE BONAMASSA – Different Shades Of Blue: el blues por el blues

Publicado el 13/10/2014 | por Edgar Corleone | Reviews
Valoración
75

MI0003785837Lo habitual en un disco estudio grabado por Bonamassa era que, alrededor del 50%, canción arriba, canción abajo, estuviese compuesto por versiones. Para Different Shades Of Blue se propone grabar, sobrado de manos ayudantes – Jeffrey Steele, Gary Nicholson, James House, Jerry Flowers y Jonathan Cain– un álbum de canciones originales. Descontando “Hey Baby (New Rising Sun)” a modo de intro, los cortes restantes son originales, diseñados tanto para su propio lucimiento como para el de unos arreglos y una producción espectaculares, Kevin Shirley al mando.

Different Shades Of Blue está tan inhundado de blues como de funky, de ríos de guitarra y ráfagas de trompeta, trombones y saxo que lo llenan de color. Blues con estupendas interpretaciones vocales de Joe, como “Oh Beautiful!” y su riff matador, o “Heartache Follows Wherever I Go” y el posiblemente mejor solo de guitarra del álbum, que ya es decir; tramos de guitarra de Robert Johnson: “I Gave Yp Everything For You, ‘Cept The Blues”.

Funky lleno de trompetas, bailón y juguetón, “Love Ain’t A Love Song”. Lo mismo aderezado con ritmos a lo Tom Waits en “Living On The Moon”: un funky que contrasta con el intimismo y la esquisitez guitarrera de “Different Shades Of Blue”, ese tema lento que más tarde lucirá envuelto en magia sobre el escenario, que ya nos conocemos. También algo arenoso, como lo que propone “Get Back My Tomorrow”, otra seña de identidad del virtuoso.

Se preguntará el lector cuál es la pega del álbum, porque haberla, hayla. Estamos ante espectaculares canciones que no se alejan de una estructura genérica. En el blues, está todo inventado y es difícil que nos marque una canción similar a tantas otras. Faltan tramos que toquen el cielo -aparte de los solos, claro está-, estribillos como los de “Dust Bowl” o “Ballad Of John Henry”, y claro, algún clásico adaptado cuya falta en este caso, es notoria -su “Sloe Gin” personal ya es un clásico-.

Lo que le hace ganar todos los puntos, son varias cosas: sonido y producción de primera, la clase y el feeling a la guitarra y voz que caben esperar de esta bestia de las seis cuerdas, unas maneras talentosas e instintivas, y notables pero poco memorables canciones. Un álbum que no se disfruta: se goza mientras se escucha. Buena música, sin más, y sin aspiración de permanencia. Un bienvenido placer efímero.

Sobre el autor

A la música le dedico la mayor parte de mi tiempo, pero aunque el rock me apasiona desde que recuerdo, no vivo sin cine ni series de televisión. Soy ingeniero informático, y cuando tengo un hueco, escribo sobre mis vicios. Tres nombres: Pink Floyd, Led Zeppelin y Bruce Springsteen.

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