Life, Love & Hope, el nuevo disco de Boston es un aburrimiento de cuidado

Publicado el 30/12/2013 | por Edgar Corleone | Reviews
Valoración
35

critica de life love & hopeHabía quien confiaba en que Tom Scholz haría algo decente. Porque joder, es Tom Scholz, el artífice de uno de los mejores discos de la historia del rock, mago de la producción analógica y brujo de los estribillos comerciales. Tampoco yo me esperaba este desastre… a quién quiero engañar. No creo que Scholz merezca una constrictiva crítica de este Life, Love & Hope. Lo que sigue es más bien un intento de que nadie más caiga en el engaño.

Life, Love & Hope no suena como debería. Cualquiera diría que el álbum se arrastra con bola y cadena atada al tobillo. Quiero decir, aburre a las ovejas. Además, engaña. Hay ciertos momentos que duelen, en los que la otrora mágica guitarra de Scholz, el sonido que hacía de Boston, Boston, brilla como antaño. Y antes de que tengas tiempo de sonreir, se apaga. Entonces las simplistas letras, que por momentos parecen propias de una canción infantil, o esa supuesta “batería” vuelven a protagonizar el tedio de unas composiciones planas y monótonas.

“Love Got Away From Me”, con algunos buenos arpegios y arreglos, se acaba hundiendo, al igual que “Sail Away” y “Life, Love & Hope”, las más escuchables del redondo. Naufragan por el peso de un sonido más propio de una demo que de un disco terminado. Ni hablar de compararlo con “Boston” o “Don´t Look Back”. Es más: ni pensar en ello. La producción es nefasta… Y si os parece increíble, escuchad los primeros segundos de “Heaven On Earth”, durante los cuales se sucede el primero de los engaños. La guitarra, esa guitarra que parece mágica y aparenta sonar bajo el agua, o las voces que parecen dobladas a lo cutre en un sótano de “If You Were In Love”. Para no creérselo. Será el salto a lo digital, o será la decadencia creativa de un genio que necesitaba unas pelas, pero esto no puede ser Boston.

No ayuda tampoco el hecho de que varios cantantes se pasen el micro entre canciones. La presencia del fallecido Delp le da aspecto más propio de disco de rarezas o reliquias perdidas que de lo que se está vendiendo como el nuevo disco de Boston. De una manera u otra, me ha costado mucha fuerza de voluntad escucharlo por completo varias veces, perplejo. Me mantuve ajeno a las malas críticas, pero lo que me he encontrado me obliga a darles la razón a los rabiosos. La impresión que deja es la de un corta-pega mal hecho, una obra musical con poca elaboración. Un trabajo a medio hacer. Totalmente prescindible.

Sobre el autor

A la música le dedico la mayor parte de mi tiempo, pero aunque el rock me apasiona desde que recuerdo, no vivo sin cine ni series de televisión. Soy ingeniero informático, y cuando tengo un hueco, escribo sobre mis vicios. Tres nombres: Pink Floyd, Led Zeppelin y Bruce Springsteen.

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