Homeland – Último Capítulo de la segunda temporada: Un cúmulo de despropósitos.

Publicado el 24/12/2012 | por Perem | Cine

Evidentemente, para aquél que todavía no haya visto esta segunda temporada de Homeland, mejor que no siga leyendo, pues a continuación se va a diseccionar uno de los grandes despropósitos de los últimos tiempos.

Sí, a lo largo de los últimos años varios y variados han sido los productos que no han llegado ni al aprobado justo, por lo que, a priori, puede parecer descabellado que alguien tenga la desfachatez de tildar de despropósito cualquier cosa que tenga que ver con Homeland. Y es precisamente esto, el alto nivel de calidad demostrado a lo largo de la impresionante primera temporada, con un final que solo se puede catalogar de obra maestra; y si a esto el sumamos el también el desarrollo, absolutamente grandioso, de toda esta segunda temporada, pero que al llegar al “Final season” se ha desmoronado de una manera, también grandiosa, lo que hace que el devenir de este último capitulo sea una mancha en el inmaculado historial de esta serie.

La verdad es que algo “gordo” iba a pasar en este último capítulo ya se intuía por más de uno, entre los que se encuentra el que aquí escribe, y si bien, prácticamente en un 85% se ha acertado, difícilmente se podría haber anticipado el 15% restante, ya que nadie hubiese sido capaz de adivinar tal despropósito en que ha acabado convirtiéndose este final de temporada.

Sí, posiblemente no sea difícil hacer un viaje en el tiempo y plantarse, a modo de simples observadores, delante de la reunión de guionistas y productores en el momento de abordar el final de esta segunda parte. Por un lado, es fácil imaginar, que algunos plantearon cerrar la serie a lo grande, con un final épico, y dejar a Homeland como una de las grandes series de los últimos años, mientras que otros, posiblemente seguidores de la escuela de LOST, acompañados por los productores, que seguían analizando las cifras de audiencia y de ingresos, plantearon, tal como hicieron en su día los de Prison Break, que, mientras la audiencia siga fiel y los anunciantes sigan confiando en el producto, pues lo mejor es seguir estirando el chicle hasta donde sea necesario.

Y llegado a este punto, en el momento en que se da el OK para que haya una tercera temporada, es cuando tenemos que dar formato a este último capítulo, y es ahí donde se abandona cualquier muestra de sensatez y se cae en los típicos errores made in Hollywood donde la coherencia deja paso al todo vale ya que la audiencia lo que quiere es acción y no se va a fijar en los meros detalles de la misma.

Tres son los grandes despropósitos de este capítulo final, y son de tal calibre que consiguen hacer desparecer otros de menor importancia, pero es que, si bien uno de ellos, el que hace referencia a las dudas que se le plantean a Carrie y a su sumisión a Brody, bien pudieran transitar por la misma senda que en su momento Nazir, consiguió la anulación de la personalidad de Brody, aquí, aun sin tomar sus medicinas, es algo que ni la misma Claire consigue creerse y eso se nota mucho en una actuación que desentona de la impresionante y brutal realizada a lo largo de los capítulos anteriores; pero sí, en este punto, posiblemente alguien podría rebatir diciendo que lo expuesto es simplemente una apreciación personal y que anda totalmente equivocada, cosa que podría ser cierta ya que entra de lleno en el plano de las apreciaciones personales, pero lo que ya no es rebatible pon ningún sitio son los dos despropósitos siguientes.

Sí, tal como algunos ya intuíamos, hay un ataque terrorista, y nada menos que en la central de Langley, el corazón de la CIA, y nada menos que en medio del funeral del Vicepresidente de los Estados Unidos. Un acto donde se encuentran en el mismo lugar las mayores autoridades del país, y en el que, tal como dice Brody segundos antes de la explosión: “Han movido mi coche. Yo lo aparqué en el Bloque C. no aquí”, para mostrarnos en el plano siguiente que el coche se encuentra delante mismo donde se está celebrando el funeral, y claro, sucede lo que tiene que pasar, y es que el coche, atiborrado de C4, explota a pocos metros de donde se está produciendo el funeral con las terribles consecuencias que se pueden ver en la escena final. Hasta aquí todo muy impactante, pero nada creíble, y esto es lo peor que le puede pasar a un guionista, que cuando tiene lugar la escena que ha diseñado, más de un “anda ya…” o “te has lucido…” se pueda escapar de algún espectador, ya que, tampoco hay que ser Stanley Kubrick y no dejar ni un cabo suelto como en The Killing, pero como mínimo saber que en el corazón de la CIA tal acción no sería posible, ya que, primero, hay que conseguir saltarse todos los controles y entrar un coche cargado de C4, y luego ir moviéndolo como si estuvieses en el parking del Carrefour, por no mencionar lo de estacionarlo delante mismo de donde se está produciendo el funeral.  Y aquí es donde volvemos a recordar lo mencionando anteriormente cuando se escribía aquello de todo vale ya que la audiencia lo que quiere es acción y no se va a fijar en los meros detalles de la misma.

Sí, este es uno de los despropósitos, pero como el mal día del, o de los, guionistas, era de esos que no se olvidan, van y deciden que nada mejor que ligarlo en ese mismol momento con otro, y lo peor es que, posiblemente piensen que están consiguiendo emular a Jonathan Demme en el Silencio de los Corderos y su espectacular escena doble en la que parece que van a atrapar al asesino, y para ello deciden interrelacionar el atentado con el funeral en alta mar de Nazir. Y aquí, como diría aquel, “Paren la cinta….”, hay que preguntar exactamente cual es la sustancia que había en ese café que se estaban tomando. Si no se me ha pasado nada por alto a lo largo de todos los capítulos anteriores, Abu Nazir tiene el trato de uno de los terroristas más buscados de los Estados Unidos, y ahora cuando van y se lo cargan, en vez de hacer lo que hacen en estos casos, que es meterlo en una fosa común, van y le hacen unos funerales en alta mar, en la que solo faltan las salvas de honor, como si de un miembro destacado de la sociedad se tratase, y todo para ligar el atentado que al mismo tiempo se produce en Langley con la de otro acto que tiene la autoría de la gente de Nazir.

En cinco, quizás, diez minutos hemos sido capaces de tirar por la borda toda la grandiosidad de una de las mejores series de los últimos años, pero como los efectos de la sustancia con la que hemos alimentado el café sigue haciendo sus efectos, ahora que ya tenemos el atentado y el funeral, como hay que marcar los pasos hacía una tercera temporada, ahora queda marcar las cartas y dejar abierto el abanico de posibles culpables,en los que, evidentemente Brody se lleva palma, pero para no cansar al que haya llegado hasta aquí, comentarle que los últimos 20 minutos del capitulo siguen en la misma onda, y para ello, no dudamos en pillar elementos El Fugitivo de Andrew Davis y sembrar dudas como la de la escena final, en la que el magnifico Saul, empieza a rezar, por cierto, para quienes tengan dudas, lo hace en hebrero, no en árabe  antes del resucitar de nuestra heroína que, esperemos, en la nueva temporada consiga salir indemne de la terrible dualidad con la que la están machacando.

Homeland, muy a pesar de este despropósito de último capítulo, sigue siendo uno de los grandes momentos televisivos de los últimos años, aunque veremos de que son capaces los guionistas de hacer en la próxima temporada, aunque teniendo recientes las imágenes de este último capítulo, algunos nos tememos lo peor.

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Sobre el autor

Titulado en leyes, amante del apasionante mundo de las estadísticas y desde 2007 en la Red con este artefacto llamado RockTheBestMusic. Y sí, Led Zeppelin es el mejor grupo que ha transitado por el Planeta TIierra.

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Una respuesta a Homeland – Último Capítulo de la segunda temporada: Un cúmulo de despropósitos.

  1. günner dijo:

    Si piensas que Homeland es una de ñas mejores series de los últimos años, entiendo tu análisis, pero vamos… una buena serie, pero no es Lost, ni Los Soprano.

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