Diez series americanas necesarias. Cómo disfrutarlas, qué ofrecen, y qué piden. Parte V

Publicado el 10/05/2012 | por Edgar Corleone | Cine

He dejado lo mejor para el final. Las piedras angulares de la televisión moderna, dos de las más influyentes, y los ejemplos a seguir por la mayoría de dramas policiales, familiares o sociales que quieran lucir personajes realistas y de hondo carisma. Caracteres que funcionen sobre verdaderos telares de hechos realistas. Voy a hablar de “The soprano’s” y de “The Wire”.

9. The Sopranos

Es la serie económicamente más exitosa de la historia de la televisión. Pero cuando uno comienza a verla, se sorprende. Nunca calificaría a esta serie de “comercial”, pero algo tiene el desalmado de Tony Soprano que enamora. O quizás sea Carmela, su mujer, a la que la buena vida le cierra los ojos. Y por qué no su sobrino, el perdido de Chris Moltisanti, o su tío Junior, anciano y más desalmado que el propio Tony. Algo tiene este drama mafioso que encandiló a gran parte de Estados Unidos y al que se le rinde culto en los ciírculos seriéfilos cual Corán. Su final (mucho más claro de lo que en principio parece, y que resulta perfecto, por cierto) dejó con la boca abierta a millones de tele-espectadores. Un fenómeno de masas. Verdadera cultura popular moderna.

Tony Soprano es un padre de familia. Tiene mujer y dos hijos. De ascendencia italiana, vive en Estados Unidos en una lujosa mansión. Le gusta comer, el adulterio, y es un alto miembro de una familia mafiosa. Esta serie nos cuenta su historia, y la de los que viven a su alrededor. Nos lo retrata como lo que es, un cerdo cabrón, un desgraciado sin escrúpulos por el que sentimos debilidad. La actuación de James Gandolfini es de varios Oscar, por cierto.

Soplones, extorsiones, juego, sexo, familia, traiciones, amistad, reconciliaciones, honor, respeto, mentiras, violencia y muerte.

Que ofrece:

– Un drama muy complejo y profundo. Una historia de novela extensa, con personajes que no dejan de evolucionar, interrelacionarse, de vivir al límite, de decidir a marchas forzadas, y de actuar ante las dificultades de la vida que han elegido en consonancia a su difusa moral. Un recorrido narrativo de seis temporadas que se vuelve adictivo tras dos o tres capítulos.

– Momentos inolvidables más propios de un clásico del cine negro que de un drama televisivo. Cada episodio de Los Soprano presenta, como mínimo, un brusco giro en los acontecimientos, o en su defecto, un momento inolvidable a causa de la ternura, o de la crudeza del mismo. Quien haya visto a Tony rompiendo la pared de un puñetazo, resultado de la furia de una discusión conyugal, sabrá de lo que hablo. El resto, lo recordarán cuando lo vean. Momentos que se muestran con tal naturalidad que bien podrían convertirse en una de las anécdotas que contamos entre cervezas los sábados por la mañana.

Qué pide:

– Como otras integrantes del reportaje, paciencia en los primeros capítulos. Como buena serie de HBO, y siendo esta quizás la pionera en ese estilo de lenta pero consistente narrativa, nos presenta a los personajes con mucha calma. No nos cuenta como son, sino que nos mete de lleno en sus vidas y nos deja juzgarles a nuestra cuenta. Tenemos que mascarnos nuestra propia opinión. Mejor así. Si nos dijeran desde el principio la panda de cabrones con la que íbamos a tratar, esta larga historia no tendría gracia. Pero para un acostumbrado al estilo CSI, puede resultar duro.

Y poco más que objetar sobre ella. La califico de drama profundo y complejo, pero no deja de ser sencilla bajo sus múltiples capas de grisácea moral. Nos cuenta la vida de unas personas un tanto peculiares, sin artificios ni trucos narrativos. Además, aquí nadie se salva. Todos los personajes ocultan algo que sale a la luz tarde o temprano. Como cualquier ser humano de clase media\alta. Probablemente, el ansia de conocimiento sobre sus ficticias vidas es el verdadero componente adictivo de la misma.

Una historia cotidiana que asciende a lo épico gracias a su factura técnica y narrativa. Sublime.

10. The Wire

El envoltorio: un documental, una película de unas 60 horas y también una serie de televisión que al primer vistazo, parece aburrida y demasiado compleja.

El contenido: una unidad especial de la policía se crea para mejorar las estadísticas del departamento: “Hagan arrestos simples y limpios. Y rápido”. Pero la competencia profesional de los implicados les lleva a apuntar más alto y lejos, y se deciden a desentramar parte de la red de narcotráfico de Baltimore. Por otro lado, nos cuentan como funciona dicha red desde el punto de vista de sus integrantes. No hay buenos ni malos. En The Wire, solo hay personajes que pretenden alcanzar sus intereses: autorealización, dinero, drogas o poder.

La sorpresa que esconde: un completo estudio sociológico sobre el funcionamiento del sistema estadounidense. En cada temporada hablan de uno de sus pilares, lo que se puede resumir como: policía\traficantes, la importación y exportación por mar, la política, el sistema educativo, y el periodismo.

El gran acierto de The Wire es englobar todo lo descrito en episodios de una hora, contarlo a través de unos personajes llenos de vida, problemas y carisma, y con ello, conmover al espectador, a la vez que le sorprende y le abre los ojos ante los tejemanejes de los poderosos.

Qué ofrece:

– De todo. Drama, género negro, acción, realismo y tantos datos como los que puede ofrecer un documental. Pero es una serie que engancha muchísimo, con unos personajes que generan nostalgia con el paso del tiempo.

– Muchísima crítica social. The Wire cuenta como los mandos policiales superiores ponen impedimentos a las investigaciones cuando están muy cerca de destapar grandes redes criminales. Nos cuentan por qué, y nos dejan con la boca abierta, incrédulos. Porque todo lo que vemos es real.

– Ideas muy originales, frescas y bien ejecutadas. Desde una pareja de policías resolviendo una escena del crimen sin pronunciar ninguna palabra que no sea un taco (“shit”, “oh, fuck”, “holy shit”, etc) y guiando al espectador en todo momento, a escenas de borrachera que provocan risas, vergüenza y compasión. Entre ellas, tiroteos callejeros, interrogatorios, chutes, discusiones de pareja, negociaciones entre traficantes y una infinidad más.

– Omar Little. Un gánster que le roba a punta de recortada los kilos de droga a los traficantes en sus propios escondites para luego repartir las dosis entre los yonquis que no las pueden pagar. Temido entre los camellos, pero también homosexual, y extremadamente tierno con su pareja. Le elijo a el por ser inolvidable y perturbador, pero todos los personajes tienen peso en la trama, y en algún momento de ella, Freemond, McNulty, Kima, Barksdale, y los poco habituales como el estrambótico Hermano Mouzone o Cheese, llevarán a cabo acciones que le den la vuelta a los sucesos.

Qué pide:

– Concentración. Más que con Breaking Bad. Se ofrecen tantos datos como en un documental histórico, pero es que en este caso, la gran mayoría tiene peso en la trama. La cantidad y profundidad de los diálogos abruma si no se le presta toda su atención a la televisión, y de no hacerlo, el espectador sufre las consecuencias en un futuro próximo: se perderá en la trama.

– Es la serie más complicada de todas las recomendadas y requiere un esfuerzo mental posterior a la concentración: el del procesamiento. En ocasiones agobia por lo difícil de digerir cuanto se nos cuenta. El esfuerzo merece la pena porque el alma de la serie, junto a la propia ciudad de Baltimore, son esos personajes de moral tan gris y de los que tanto se disfruta el paso de los capítulos. También el final es redondo.

– El problema del primer capítulo. Porque el primer capítulo de The Wire es el peor de toda la serie, y echa para atrás a cualquiera. Ocurre lo mismo que con el inicio de cualquier libro de género fantástico: la catarata de nombres, personajes, ubicaciones y hechos abruma. Hay que ver los dos o tres primeros de una tirada. Sino, The Wire no cuaja.

Es la gran obra maestra de la televisión moderna, y la única que, objetivamente, se puede poner por encima de Los Soprano. Es tan real,y tan desmitificadora que mentiría si dijera que tras verla, he visto los noticiarios y he leído los periódicos con los mismos ojos. No es una serie necesaria para los seriéfilos, sino que lo es para quien se preocupe por saber como juegan con los ciudadanos de a pie (nosotros). The Wire arroja luz sobre ello, y a la vez ofrece disfrute audiovisual de la más alta calidad. Nunca debería bajar del segundo puesto en una clasificación.

En breve, un necesario apéndice para comentar brevemente otras tantas series recomendables que, sin tener reservado un sitio en lo más alto del Olimpo, ofrecen tanto entretenimiento de calidad como las diez básicas.

Ver Parte I
Ver Parte II
Ver Parte III
Ver Parte IV
Ver Apéndice

Sobre el autor

A la música le dedico la mayor parte de mi tiempo, pero aunque el rock me apasiona desde que recuerdo, no vivo sin cine ni series de televisión. Soy ingeniero informático, y cuando tengo un hueco, escribo sobre mis vicios. Tres nombres: Pink Floyd, Led Zeppelin y Bruce Springsteen.

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3 Respuestas a Diez series americanas necesarias. Cómo disfrutarlas, qué ofrecen, y qué piden. Parte V

  1. RTHB dijo:

    Lo acabo de comentar ahora en twitter. Muy buenas recomendaciones las diez que mencionas a lo largo de toda la tanda de entregas, pero te has dejado una que merece estar ahí: 24 Como mínimo espero que aparezca en el apéndice como espero ver, aunque me da que no va a ser así, The X-Files.

  2. marlaior dijo:

    The Wire, Lost, Juego de Tronos, Hermanos de Sangre, Los Soprano, Deadwood, Homeland, Walking Dead. En animación yo pondría Stand Alone Complex. Y mi lado friki añade Torchwood y Battlestar Galactica. Me gustan las series que cuentan una historia, que van desarrollando una trama a lo largo de sus episodios, sin contentarse únicamente con repetir el mismo esquema capítulo tras capítulo. Las series esquematizadas siempre acaban cansando. Todos hemos disfrutado de los CSI’s, de House, de The Big Bang Theory,… pero llega un momento en que se vuelven de un previsible atroz.

  3. The Wire es algo mas alla que una simple serie!
    un abrazo

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