Theo Angelopoulos – La mirada de Ulises (1995)

Publicado el 08/07/2011 | por admin | Cine
By Fabián Castillo Molina

Theo Angelopoulos es uno de esos hombres de cine que ha logrado plasmar en sus películas la pasión por la gente, por el ser humano, por la palabra y el silencio, por el mar y la nieve, por los trenes y los viajes, por la amistad, por la música… Ha mostrado su rechazo a la guerra y ha prestado atención especial y receptividad a desplazados forzosos de su tierra, y tantas y tantas cosas más.

Sus películas, a pesar de haber conseguido importantes y numerosos premios, no figuran entre las elegidas en las diferentes listas que venimos leyendo como las mejores para los profesionales y entendidos encuestados. Sin embargo, cuando uno ve y disfruta cualquiera de los títulos de su filmografía, una amplia selección de secuencias, imágenes, músicas y sentimientos quedan grabados de manera firme en alguna parte de nuestra mente.

Como dije más arriba, cualquiera de sus títulos valdrían para hacer la prueba, desde El viaje de los comediantes, a La eternidad y un día, pasando por Paisaje en la niebla o Eleni; Alejandro el grande, El apicultor, La mirada de Ulises: la que decidamos visionar atentamente, nos dejará sensaciones placenteras, recuerdos gratos y al mismo tiempo inquietantes. Momentos de belleza visual unidos a músicas que seguiremos escuchando ya siempre con agrado y a veces con emoción. Es un cine sin prisa. Una forma de hacer que nos lleva a Berlanga por su preferencia por los planos secuencia bien estudiados y llevados de principio a fin como si fuéramos testigos directos de lo que está ocurriendo en ese momento. Su pasión y elección por la música de su tierra nos lleva a Saura. Su detenimiento en la conversación íntima y sosegada entre sus personajes y los amplios espacios abiertos y los trenes y las secuencias nocturnas o de luz muy tenue nos remiten a Erice.

Si nos centramos en La mirada de Ulises, no olvidaremos los barcos atravesando la pantalla de derecha a izquierda mientras la música de Eleni Karaindrou subraya y afianza las imágenes, mientras al espectador le da tiempo a pensar impregnado de sensaciones nuevas. No olvidaremos la pasión del protagonista (Harvey Keitel) por los orígenes del cine griego y sus inquebrantables ansias investigadoras y viajeras corriendo cualquier riesgo con tal de conseguir su objetivo. Su periplo en busca de las tres primeras bobinas de película muda que nunca llegó a positivarse le lleva por filmotecas de distintos países en plena Guerra de Los Balcanes y lo que nos muestra de Sarajevo, nos trae a la memoria la Alemania año cero de Rossellini o El pianista de Polanski, pero con el sello personal de Angelopoulos. El pasaje con su amigo periodista, con el que evoca otros compañeros y otros tiempos mejores pero en conflicto bélico, bien puede recordarnos el antibelicismo de Kubrick en todas sus películas que traten de la guerra, o la conversación entre amigos o compañeros de viaje de Ford, en Dos cabalgan juntos. Veremos tratar con respeto y consideración a los desplazados forzosos y a los emigrantes sin papeles cruzando las fronteras furtivamente en busca de la paz que no logran en la tierra que les vio nacer. Difícilmente veremos retratar la nieve al natural, sin truculencias, donde los actores están integrados en el ambiente gélido que hace de sus bocas autenticas chimeneas de vapor difuminadas entre la neblina que todo lo envuelve. No escapará a nuestra memoria mientras vemos esta película el recuerdo imborrable de Zorba el griego de Michael Cacoyannis.

En resumen, con estos breves apuntes, solo he querido dejar aquí una invitación a conocer la obra de este director griego, defensor de lo auténtico de su tierra. Director Europeo entre los grandes, aunque no figure en las listas.

Filmografía

Broadcast (I Ekpombi) (1968)

Reconstrucción (Anaparastasis) (1970)

Días de 36 (Meres tou 36) (1972)

El viaje de los comediantes (O Thiassos) (1975)

Los cazadores (I Kinighi) (1977)

Alejandro Magno (O Megalexandros) (1980)

Atenas (Athina, epistrofi stin Akropoli) (1983)

• Viaje a Cytera (Taxidi stin Kythera) (1984)

El apicultor (O Melissokomos) (1986)

Paisaje en la Niebla (Topio stin Omichli) (1988)

El paso suspendido de la Cigüeña (To Meteoro Vima tou Pelargou) (1991)

La mirada de Ulises (To Vlemma tou Odyssea) (1995)

La eternidad y un día (Mia aiwniothta kai mia mera) (1998)

Eleni (Trilogia I: To Livadi pou dakryzei) (2004)

Trilogía: El tercer ala (En proyecto)

Trilogía: El regreso eterno (En proyecto)

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5 Respuestas a Theo Angelopoulos – La mirada de Ulises (1995)

  1. Perem dijo:

    Bueno, con la primera colaboración, ya se intuía, pero después de la magnifica recreación del universo de The Angelopoulos y esa obra maestra llamada La Mirada de Ulises, solo me queda decir una cosa: Queda usted fichado. La sección de cine de este pequeño trozo de la Red lo va a agradecer.

    Ahh, se me olvidaba, el que aquí escribe siempre ha tenido una especial debilidad por Harvey Keitel. Seguramente esa “Malas Calles” junto a De Niro, y bajo la mirada atenta de Scorsese, tenga mucho que ver.

  2. José Fernández dijo:

    No si la escena del barco es inolvidable. No lo niego, no. 10 minutacos de mi vida que el señor este aún me debe. Que queréis que os diga. En mi vida he visto pelicula más vacía, pretenciosa y con pocas cosas que contar. Pero bueno, para gustos…

  3. Nortwinds dijo:

    yo que quieres que te diga, pero saliendo Keitel, pelicula que ya tiene ganado mi aprecio, que le voy a hacer

    salud

  4. paulamule dijo:

    Grandísima película pero no apta para todos los públicos. Yo misma hace tiempo que no la reviso en casa por disparidad de opiniones respecto a determinado tipo de cine. Je, je, je.
    Salud.

  5. Ulises dijo:

    Absoluta obra maestra. Más que una película es una obra de arte, sublime, pura, personal y a la vez con múltiples referencias. No puedo evitar acordarme de Tarkovsky en muchas de sus escenas, como cuando veo a Erland Josephson y el niño del que jamás se escucha palabra. Increíble secuencia inicial, y a pesar de no ser una película muy mencionada actualmente, se valora, además de por su calidad artística y filosófica, por su intención de romper paradigmas cinematográficos, moviendo el tiempo, los recuerdos, y entremezclando las ideas.

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